Temo volver
a mi diaria jornada
sin sentir el dolor
que su ausencia me causa.
Y el inmenso silencio
en esta soledad me ahoga,
como un ave, cautivo
en sórdida calma.
Envuelto en las sombras
mi vida se escapa
y la luz de mis ojos
se pierde en la nada.
comentario:
Este lo considero el más antiguo, ya que lo conservo desde que yo cursaba la educación secundaria allá por la época de 1997 al 2000. Y personalmente, lo valoro por captar fielmente la etapa en que lo escribí. (comentario año 2010)