No se queda
se renueva con el año
el de fuego en trozos
No se queda
carga su equipaje con humedad en la orilla de los ojos.
Un breve vacío
un segundero violento
sonrisa de muerto.
No se queda en mi aroma
suspiro torpe
la mueca lenta.
No se queda como en otras ocasiones
en cada invierno.
Una ausencia junto a la otra
la suya en mi corteza
y la mía por dentro.
Es mi dogma una escollera
su nueva luz quiere explorarse
No se queda
el viento silba
la sentencia
como indudable.
Quiero rogar
pero me calla un nudo
a media frase.
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