jueves, 20 de marzo de 2008

Poema en prosa "MI GUERRERA"

       Ahí yace zángana, irreverente. Indigna de contener la tinta. Desde hace tiempo crece su soberbia, mofándose de su poder, de aquella magia que en mitad de la noche lleva las estrellas al mar y hunde a la Tierra en sueños y leyendas. Pero ahora nada hace. No adorna con prendas el papel desnudo ni le llena de belleza como antes, es un ser abandonado en mi mesa. Su mirada ausente muestra la indiferencia a la luz que se filtra por algún resquicio de la ventana. Qué tristeza inspira. Es una pena que se ahogue en la mudez por voluntad propia, qué desgarbo. Perdió el coraje. Se reduce a tan poco. En otros tiempos hablaba y hablaba enardeciendo el espíritu de quien escuchaba. Contó historias de mil rostros, de mil voces. Trazó también piezas de corazón para crear poesía en pliegos extasiados en la aventura. Pero sabe que un día su río va a agotarse sin haber remedio. Que un día perderá su alma.         Aún no abre sus ojos. Desconoce cuán necesario es su grito, su lucha contra el níveo que domina a su amiga, su fiel compañera. Y como amante leal reclama su justa pelea para llenarle de caricias, de entendimiento, pues llegará el tiempo en que ya no pueda hablar más, entonces morirá arrepentida y su acompañante reposará inmaculada a su lado.        Hoy tiene que levantarse. Hoy cantará consignas de libertad. Ensalzará la vida y el espíritu hasta hoy dormido, despertará con brillantez, con arrobo en la intensidad de mil pasiones que nunca antes se pudieron conocer. Incluso aunque sea esta consigna una nota cruel, el epílogo de un suicidio, tiene que erguirse, morir de pie porque hoy redimirá su valentía. Hoy luchará. Con voz de trueno gritará en infinitas direcciones y derramará su sangre por sus ideales. Hoy atacará con la fuerza de los volcanes la ignorancia que nos envenena el cuerpo. Hoy va a escribir con la verdad, con pasión, envuelta en libertad, y en el clímax de tal lucidez, pregonará las voces que descienden de la cima del intelecto. Voces de furia que cobijen justicia, y así, honrando la gloria de su destino, que muera como guerrera, frente al crepitar de la tormenta, de frente al viento en el campo de batalla.

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